Un equipo internacional de paleontólogos ha desarrollado una aplicación de inteligencia artificial (IA), Dinotracker, diseñada para mejorar la precisión de la identificación de huellas de dinosaurios. La herramienta aborda un desafío de larga data en paleontología: la subjetividad y el posible sesgo que pueden surgir al identificar especies a partir de huellas fosilizadas.
El problema del análisis de la huella
Las huellas de dinosaurios, a menudo de millones de años de antigüedad y distorsionadas por cambios geológicos, pueden ser muy difíciles de clasificar. La interpretación humana introduce variabilidad, ya que incluso los expertos pueden no estar de acuerdo en la identificación de especies. Esta nueva IA tiene como objetivo eliminar esa subjetividad. El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, muestra que la IA es muy fiable.
Cómo funciona Dinotracker
La IA fue entrenada en un conjunto de datos masivo de huellas reales y simuladas, teniendo en cuenta distorsiones naturales como la compresión y el desplazamiento de bordes. Se centra en ocho características clave : ancho de los dedos, posición del talón, área de superficie y distribución del peso. Al analizar estos rasgos, Dinotracker compara nuevas huellas con su base de datos para determinar la especie más probable responsable.
Las pruebas revelan que la IA se alinea con las clasificaciones de expertos humanos el 90% del tiempo. Es importante destacar que el sistema está “sin supervisión” durante el entrenamiento. No se basa en etiquetas preexistentes como “pájaro” o “terópodo”, sino que aprende a codificar formas y compararlas con categorías asignadas por humanos después del entrenamiento.
Implicaciones para la evolución de las aves
La investigación ya ha revelado conexiones intrigantes entre las huellas de los dinosaurios y la evolución de las aves. Al analizar huellas que se remontan a más de 200 millones de años, Dinotracker encontró fuertes similitudes estructurales con aves extintas y modernas, lo que sugiere que los orígenes de las aves pueden ser mucho más antiguos de lo que se creía anteriormente.
Sin embargo, los científicos advierten que las huellas por sí solas no son prueba suficiente. La evidencia esquelética sigue siendo el estándar de oro para comprender las líneas de tiempo evolutivas. La IA sirve como una herramienta valiosa para reducir posibilidades, pero no para reescribir la historia.
“Es esencial tener en cuenta que a lo largo de estos millones de años, pueden suceder muchas cosas diferentes con estas huellas… en última instancia, hace que sea demasiado difícil interpretar las huellas, que fue la motivación de nuestro estudio”.
El equipo prevé que Dinotracker se convertirá en una herramienta básica para los paleontólogos y que su base de datos se ampliará a medida que contribuyan más expertos. El potencial de la IA para perfeccionar nuestra comprensión del comportamiento y la evolución de los dinosaurios es significativo.
En conclusión, este enfoque impulsado por la IA promete hacer que la paleontología sea más precisa, menos subjetiva y potencialmente desbloquear nuevos conocimientos sobre el mundo antiguo.





















