Según un nuevo estudio del Pew Research Center, dos tercios de los adolescentes estadounidenses utilizan activamente chatbots de inteligencia artificial (IA) para diversos fines, desde ayuda con las tareas y entretenimiento hasta búsqueda de apoyo emocional. Esta adopción generalizada contrasta marcadamente con la perspectiva más cautelosa de los adultos, lo que sugiere una brecha generacional significativa en cómo se percibe e integra la IA en la vida diaria.
El espectro del uso de la IA en adolescentes
El estudio, basado en una encuesta de 1.458 adolescentes estadounidenses y sus padres, revela que el 54% de los adolescentes recurren a la IA para obtener ayuda con las tareas, mientras que otros la utilizan para tareas creativas, investigaciones o simplemente para conversaciones informales. Aproximadamente el 36% cree que la IA los beneficiará personalmente, pero un sustancial 15% anticipa consecuencias negativas, y un tercio espera una combinación de ambas.
Esta división refleja una evaluación realista del potencial de la IA: algunos ven una mayor eficiencia y oportunidades de aprendizaje, mientras que otros temen el desplazamiento laboral, el estancamiento creativo y la erosión del pensamiento crítico. Un encuestado anónimo afirmó sin rodeos: “Respuestas a las preguntas más difíciles. ¡No es necesario investigar!”. – resumiendo la facilidad que ofrece la IA, mientras que otro expresó su preocupación de que podría “hacer que la gente sea perezosa y quitarles puestos de trabajo”.
Outsourcing cognitivo y acceso desigual
Un hallazgo clave es que la subcontratación cognitiva ya está ocurriendo. A pesar de su uso generalizado, sólo 1 de cada 10 adolescentes admite haber completado la mayoría de sus tareas con ayuda de la IA. Esto sugiere que, si bien la IA es una herramienta, aún no ha reemplazado completamente al pensamiento independiente.
Sin embargo, el estudio también destaca las disparidades. Los adolescentes negros e hispanos tienen más probabilidades de utilizar chatbots, especialmente para las tareas escolares y el apoyo emocional, en comparación con los adolescentes blancos. Los adolescentes de hogares de bajos ingresos (menos de 30.000 dólares al año) dependen más de la IA para completar las tareas (20%) que los de familias con mayores ingresos (7%). Esto genera preocupación acerca de que la IA exacerbe las desigualdades existentes.
El lado oscuro de la interacción con la IA
El informe no profundiza en los usos más peligrosos de la IA entre los adolescentes, pero investigaciones independientes revelan tendencias preocupantes. Los adolescentes participan en juegos de roles románticos con chatbots, lo que a veces conduce a intercambios violentos. Las demandas contra OpenAI y Character.AI alegan que las plataformas impulsadas por IA han contribuido a los suicidios de adolescentes al brindar consejos dañinos, incluidos métodos para autolesionarse.
La explotación de la atención juvenil también es una cuestión importante. Como señala Nikki Iyer, copresidenta de la coalición de defensa liderada por jóvenes Design It For Us, la IA está cada vez más diseñada para servir a los intereses corporativos a expensas de la agencia de los jóvenes. Esto requiere una acción urgente: ejercer presión para lograr la seguridad, la transparencia y la rendición de cuentas de la IA.
Brecha de concienciación de los padres
Quizás lo más preocupante es la desconexión entre el uso de la IA por parte de los adolescentes y la conciencia de los padres. Si bien dos tercios de los adolescentes afirman utilizar chatbots, los padres estiman que esa cifra es sólo del 51%. Esto sugiere que muchos padres desconocen hasta qué punto sus hijos interactúan con la IA, lo que dificulta una supervisión y orientación eficaces.
En última instancia, el estudio de Pew Research confirma que la IA ya está profundamente arraigada en la vida de los adolescentes. La pregunta ahora no es si lo utilizarán, sino cómo y si la sociedad puede mitigar los riesgos y al mismo tiempo aprovechar los beneficios.
